La retórica igualitaria es una herramienta de control estatal para expandir su poder, un fenómeno que en México se ha perfeccionado con políticas clientelares, impuestos confiscatorios y un discurso que demoniza el mérito individual. Desde el libertarismo, la obsesión por la «igualdad» no solo es una falacia moral, sino un motor de corrupción y dependencia. Aquí el análisis con enfoque en México:


1. La demagogia igualitaria: De López Obrador a la Cuarta Transformación

El gobierno actual ha instrumentalizado la «justicia social» para justificar intervenciones económicas que concentran más poder en manos del Estado:


2. El doble discurso: Igualdad para el pueblo, privilegios para la élite

Mientras el gobierno promueve «repartir» riqueza, protege monopolios y exenciones para grupos de interés:


3. Alternativas libertarias: Igualdad ante la ley, no igualdad por decreto

Para Solución Mutua, la solución no es más Estado, sino más libertad:

  1. Flat tax: Tasa única del 10% en ISR e IVA, eliminando exenciones y privilegios para que todos contribuyan igual.
  2. Privatizar la asistencia social: Plataformas blockchain para donaciones directas ciudadano-a-ciudadano, sin intermediarios corruptos.
  3. Abolir monopolios públicos: Educación, salud y pensiones manejadas por cooperativas y empresas privadas en libre competencia.
  4. Desregular el empleo: Eliminar el salario mínimo obligatorio y permitir contratos flexibles para formalizar a millones.

4. Chile vs. Venezuela: Lecciones para México


5. La cultura de la victimización: El gran negocio político

El gobierno fomenta la idea de que los ciudadanos son «víctimas» que necesitan salvación estatal, ocultando que:


Conclusión: La igualdad es libertad, no limosnas

La obsesión igualitaria no busca eliminar diferencias, sino perpetuar un sistema donde políticos y élites deciden quién gana y quién pierde. Como dijo Hayek: «La igualdad ante la ley y la igualdad material no solo son distintas, sino conflictivas». México no necesita más programas asistencialistas: necesita abrir mercados, abolir privilegios y confiar en que los mexicanos, libres de coerción, construirán un país próspero sin tutelas paternalistas.

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